El desgaste de los dientes no suele tener una sola causa. La evidencia científica lo describe como una condición multifactorial en la que pueden combinarse el contacto entre los dientes, los ácidos de la alimentación, algunas condiciones médicas y determinados hábitos. Por esa razón, reparar únicamente la parte visible sin identificar el origen puede producir resultados poco duraderos.

Qué es el desgaste incisal
El borde incisal es la parte más fina y cortante de los incisivos y caninos. Se encuentra en el extremo de los dientes anteriores y participa directamente al cortar los alimentos. El desgaste incisal ocurre cuando esa zona pierde esmalte y, en etapas más avanzadas, también dentina.
El esmalte es la capa externa y más resistente del diente. Sin embargo, no puede regenerarse por sí solo una vez que se ha perdido. Cuando el desgaste atraviesa el esmalte y alcanza la dentina, el diente puede adquirir un tono más amarillo, volverse sensible y deteriorarse con mayor rapidez, debido a que la dentina es menos resistente.
No todo cambio en el borde dental significa que existe una enfermedad. El desgaste fisiológico es una pérdida lenta que puede presentarse como parte del uso normal de los dientes. Se considera preocupante cuando avanza más rápido de lo esperado para la edad, modifica la mordida, afecta la apariencia o produce síntomas.
El consenso europeo sobre desgaste dental recomienda distinguir entre desgaste fisiológico y patológico. También señala que el diagnóstico debe considerar la gravedad, la velocidad de avance, la causa probable, los síntomas y las necesidades particulares de cada paciente.
Cómo se reconoce un borde incisal desgastado
El desgaste incisal no se presenta igual en todas las personas. Las primeras señales pueden ser tan pequeñas que solo se identifican durante una revisión odontológica. Con el tiempo, los cambios suelen hacerse más visibles.
Entre las manifestaciones frecuentes se encuentran:
- Bordes dentales planos o irregulares.
- Incisivos que parecen más cortos.
- Pérdida de las pequeñas curvas naturales del borde.
- Transparencia en las puntas de los dientes.
- Grietas o fracturas pequeñas.
- Color amarillo por exposición de la dentina.
- Sensibilidad al frío, calor, aire o alimentos dulces.
- Dificultad para cortar alimentos.
- Cambios en la forma de cerrar la boca.
- Diferencias en la longitud de los dientes frontales.
Cuando existe desgaste por contacto repetido entre dientes, pueden observarse superficies planas que coinciden con las del diente contrario. En el desgaste asociado con ácidos, las superficies pueden verse lisas, redondeadas o ahuecadas. En muchos casos aparecen ambos patrones al mismo tiempo.
En las piezas anteriores es común encontrar una combinación de erosión y atrición. Los ácidos suavizan temporalmente la superficie dental y, posteriormente, el contacto mecánico puede retirar con mayor facilidad esa estructura debilitada.
Principales causas del desgaste incisal
Determinar la causa es uno de los pasos más importantes del tratamiento. Dos pacientes pueden mostrar dientes frontales similares, pero necesitar medidas completamente diferentes. Por ello, el aspecto visual no basta para establecer un diagnóstico.
Atrición por contacto entre los dientes
La atrición es la pérdida de estructura causada por el contacto directo entre dientes opuestos. Puede producirse durante la masticación, pero aumenta cuando existen fuerzas repetidas o intensas.
Los bordes suelen volverse planos y pueden aparecer facetas de desgaste que coinciden al mover la mandíbula. En casos avanzados, los incisivos pierden longitud y la dentina queda expuesta.
Durante años se ha relacionado automáticamente el desgaste dental con el bruxismo. Sin embargo, una revisión científica publicada en 2024 encontró que numerosos estudios mostraban asociaciones débiles o no concluyentes entre ambas condiciones. Esto significa que el bruxismo puede contribuir, pero no debe considerarse la única explicación sin evaluar otros factores.
Bruxismo y apretamiento dental
El bruxismo comprende actividades como apretar o rechinar los dientes. Puede ocurrir mientras la persona está despierta o durante el sueño. En algunos casos se acompaña de tensión en la mandíbula, dolor muscular, cansancio al despertar, dolor de cabeza o fractura repetida de restauraciones.
No todas las personas con bruxismo desarrollan un desgaste severo y no todo desgaste es causado por bruxismo. Su efecto depende de la intensidad de las fuerzas, la frecuencia, el tiempo, la posición de los dientes y la presencia de otros factores, como la erosión ácida.
Por esta razón, observar bordes desgastados no permite diagnosticar bruxismo por sí solo. El odontólogo debe combinar la revisión clínica con los síntomas, antecedentes y, cuando corresponda, estudios adicionales.
Erosión causada por ácidos
La erosión dental es la pérdida química de tejido duro causada por ácidos que no provienen de bacterias. Estos ácidos pueden llegar a la boca desde la alimentación o desde el propio organismo.
Las fuentes externas incluyen bebidas gaseosas, jugos cítricos, bebidas energéticas, dulces ácidos, vinagre y otros productos con un pH bajo. El riesgo no depende únicamente de la cantidad consumida. También influyen la frecuencia, el tiempo que la bebida permanece en contacto con los dientes y la forma de consumo.
La Asociación Dental Americana señala que el consumo frecuente de bebidas carbonatadas, jugos ácidos y determinados aperitivos aumenta el riesgo de desgaste erosivo.
Los ácidos internos pueden estar relacionados con reflujo gastroesofágico, vómitos frecuentes y otras condiciones médicas. En estos casos, el tratamiento odontológico puede requerir coordinación con un médico para controlar la causa de fondo.
Hábitos que aumentan el desgaste
Morderse las uñas, sujetar objetos con los dientes, abrir empaques, cortar hilos o masticar hielo puede generar pequeñas fracturas en los bordes incisales. Cuando estos hábitos se repiten, la pérdida de estructura se vuelve más evidente.
También puede influir el contacto constante con objetos durante ciertas actividades laborales o recreativas. El patrón suele concentrarse en los dientes utilizados para sujetar el objeto.
Posición dental y alteraciones de la mordida
La forma en que se relacionan los dientes superiores e inferiores puede concentrar fuerzas en puntos específicos. Los dientes desalineados, el borde a borde anterior y ciertas alteraciones de la mordida pueden aumentar el contacto sobre los incisivos.
Eso no significa que toda mordida diferente necesite tratamiento. La decisión depende del daño observado, la función, los síntomas y la estabilidad del sistema masticatorio.
Esmalte debilitado o restauraciones antiguas
Algunas alteraciones del desarrollo pueden producir esmalte más delgado o menos resistente. Además, una restauración deteriorada puede crear puntos de contacto irregulares y favorecer fracturas.
Las restauraciones también se desgastan con el uso. Por ello, el odontólogo debe comprobar si la pérdida afecta el tejido natural, un material restaurador o ambos.

Cuándo el desgaste incisal necesita atención
Una pequeña modificación que permanece estable durante años puede requerir solamente vigilancia. En cambio, conviene solicitar una evaluación cuando se observan cambios recientes, pérdida progresiva de longitud, dolor, sensibilidad o fracturas.
También es recomendable consultar cuando:
- Los dientes se ven cada vez más cortos.
- Los bordes se rompen con frecuencia.
- Se observa una capa amarilla debajo del esmalte.
- Existe dolor al morder.
- La sensibilidad afecta la alimentación.
- Las restauraciones se desprenden o fracturan repetidamente.
- La mordida parece haber cambiado.
- La apariencia de la sonrisa genera preocupación.
- Existen síntomas de reflujo o exposición frecuente a ácidos.
Una evaluación en una clínica dental como Odontocentro permite revisar no solo el borde visible, sino también la mordida, el estado del esmalte, las restauraciones y las posibles causas del desgaste. Odontocentro reúne diferentes especialidades odontológicas, lo que facilita analizar aquellos casos que requieren un enfoque restaurador, estético, funcional o multidisciplinario.
Cómo se diagnostica el desgaste incisal
El diagnóstico comienza con una conversación detallada. El profesional puede preguntar cuándo se notaron los cambios, si existe sensibilidad, cuáles son los hábitos alimenticios, si hay síntomas de reflujo y si se aprietan o rechinan los dientes.
Después se realiza una revisión de todas las superficies dentales. El objetivo es identificar dónde se concentra la pérdida, qué tejidos están afectados y si existe un patrón compatible con erosión, atrición, abrasión o fractura.
La evaluación puede incluir:
- Historia clínica y dental.
- Registro de alimentación y bebidas.
- Revisión de hábitos.
- Análisis de la mordida.
- Fotografías intraorales.
- Modelos físicos o escaneos digitales.
- Radiografías cuando estén indicadas.
- Comparación con registros anteriores.
- Evaluación de sensibilidad y vitalidad dental.
- Revisión de músculos y articulaciones de la mandíbula.
Las fotografías y los escaneos resultan especialmente útiles para vigilar la evolución. Al comparar registros tomados en diferentes fechas, el odontólogo puede determinar si el desgaste está activo o estable.
Índice BEWE para valorar el desgaste erosivo
El Basic Erosive Wear Examination, conocido como BEWE, es una herramienta de detección clínica. Divide la boca en seis zonas y registra la superficie más afectada de cada una.
| Puntuación BEWE | Descripción general |
| 0 | No se observa desgaste erosivo |
| 1 | Pérdida inicial de la textura superficial |
| 2 | Defecto visible con pérdida menor del 50 % de la superficie |
| 3 | Pérdida de tejido en el 50 % o más de la superficie |
La puntuación ayuda a organizar el riesgo y orientar las medidas preventivas o restauradoras. Sin embargo, no reemplaza el diagnóstico completo. El BEWE fue desarrollado como un sistema sencillo y reproducible para registrar hallazgos y apoyar la toma de decisiones clínicas.
Tratamientos disponibles para el desgaste incisal
El tratamiento depende de la cantidad de estructura perdida, la actividad del desgaste, los síntomas, la causa y las expectativas del paciente. No todos los dientes desgastados necesitan carillas o coronas. En ocasiones, controlar la causa y vigilar la evolución es suficiente.
Los consensos clínicos recomiendan priorizar la prevención, el seguimiento y los procedimientos conservadores. Una intervención extensa debería evitarse o retrasarse cuando sea posible, especialmente si el desgaste está estable y no afecta la salud, la función ni el bienestar de la persona.
Control y seguimiento
Cuando el desgaste es leve, no produce síntomas y parece estable, el odontólogo puede tomar fotografías o escaneos y programar controles periódicos. Esta estrategia permite detectar cambios antes de que la pérdida sea mayor.
El seguimiento no significa ignorar el problema. Incluye identificar riesgos, explicar medidas preventivas y establecer un punto de comparación para el futuro.
Medidas para controlar los ácidos
Si existe desgaste erosivo, se busca reducir la frecuencia y el tiempo de contacto con sustancias ácidas. Las medidas deben adaptarse a cada caso y pueden incluir cambios en la forma de consumir ciertas bebidas, uso de pajilla cuando resulte apropiado y enjuague con agua después de la exposición.
No es aconsejable cepillarse inmediatamente después de un episodio ácido, ya que la superficie puede encontrarse temporalmente reblandecida. El profesional puede indicar cuánto tiempo esperar y qué productos utilizar según el nivel de riesgo.
Cuando se sospecha reflujo, vómitos recurrentes u otra causa interna, la atención médica es importante. El odontólogo puede proteger los dientes, pero la exposición continuará si no se controla el problema de origen.
Barnices y productos para la sensibilidad
Los barnices con flúor y los dentífricos desensibilizantes pueden ayudar a reducir molestias en determinados pacientes. Estos productos no reconstruyen el borde perdido, pero pueden mejorar la comodidad y fortalecer la superficie remanente.
Su elección debe considerar la edad, el riesgo de caries, la intensidad de la sensibilidad y otras condiciones bucales.
Férula oclusal
Cuando se identifica actividad muscular o contacto dental que puede contribuir al daño, el profesional puede recomendar una férula hecha a la medida. Su función principal es proteger los dientes y las restauraciones frente a determinadas cargas.
Una férula no debe comprarse o adaptarse sin evaluación. Un aparato inadecuado puede resultar incómodo, modificar los contactos o no controlar el problema esperado.
Reconstrucción con resina compuesta
La resina compuesta permite devolver forma y longitud a bordes desgastados mediante un material del color del diente. En numerosos casos puede colocarse con una preparación mínima o sin retirar una cantidad importante de tejido sano.
Entre sus ventajas se encuentran la posibilidad de reparación, el enfoque conservador y el control directo de la forma. Sin embargo, puede mancharse, desgastarse o fracturarse con el tiempo, sobre todo si no se controla la causa.
Una revisión sistemática encontró evidencia favorable para el uso de resinas directas en la restauración de dientes desgastados, aunque la duración varía según el caso, el diseño, los hábitos y el mantenimiento.
Carillas dentales
Las carillas pueden considerarse cuando se necesita modificar la forma, longitud, color o proporción de los dientes anteriores. Pueden elaborarse con resina o cerámica.
No todos los pacientes con desgaste incisal son candidatos inmediatos. Antes de colocarlas se debe estudiar el espacio disponible, la mordida, la cantidad de esmalte remanente y la causa de la pérdida dental. Colocar carillas sin controlar el desgaste activo puede aumentar el riesgo de fracturas o desprendimientos.
Coronas y restauraciones indirectas
Las coronas, incrustaciones y otras restauraciones indirectas se reservan generalmente para pérdidas más extensas o dientes con debilitamiento importante. Estas opciones pueden recuperar forma y función, pero suelen requerir mayor intervención sobre el diente.
Una revisión sistemática de tratamientos directos e indirectos indicó que ambas estrategias pueden ofrecer resultados clínicos adecuados. No obstante, la selección debe basarse en la gravedad, el tejido disponible y las necesidades individuales, ya que no existe una única solución para todos los casos.
Rehabilitación oral y ajuste de la mordida
Cuando el desgaste afecta varios dientes, reduce la altura dental o altera la función, puede ser necesaria una rehabilitación más amplia. La planificación analiza el conjunto de la boca y no solamente los incisivos.
En algunos casos se combinan resinas, restauraciones indirectas, ortodoncia y medidas de protección. El objetivo es recuperar una relación estable y conservar la mayor cantidad posible de estructura sana.

Relación entre desgaste incisal y diseño de sonrisa
Un diseño de sonrisa no consiste únicamente en alinear o aclarar los dientes. También estudia sus proporciones, bordes, posición, relación con los labios y funcionamiento durante los movimientos mandibulares.
Cuando los incisivos han perdido longitud, el tratamiento estético debe partir de un diagnóstico funcional. Alargar los dientes sin comprobar el espacio disponible y los contactos puede crear interferencias, molestias o fracturas.
Por esta razón, el diseño de sonrisa puede incluir fotografías, análisis facial, estudio de la mordida y planificación de la forma dental antes de realizar cambios. Dependiendo del diagnóstico, el plan puede incorporar resinas, carillas u otros procedimientos conservadores, siempre con una evaluación individual.
El resultado esperado no debería ser una sonrisa idéntica para todas las personas. La forma de los bordes incisales debe mantener relación con el rostro, la edad, los dientes vecinos, la pronunciación y la función.
Qué puede ocurrir si el desgaste continúa
El esmalte perdido no vuelve a crecer. Cuando el proceso sigue activo, puede alcanzar la dentina y acelerar el deterioro. Los dientes pueden volverse más sensibles, cortos y frágiles.
En casos avanzados también pueden presentarse:
- Fracturas más grandes.
- Cambios en la mordida.
- Dificultad para masticar.
- Exposición de dentina.
- Necesidad de restauraciones más amplias.
- Alteraciones estéticas visibles.
- Complicaciones en restauraciones existentes.
- Molestias musculares asociadas con sobrecarga.
Esto no significa que todo desgaste leve evolucionará hasta una condición grave. La velocidad depende de la causa y de las medidas tomadas. Precisamente por ello, los registros periódicos ayudan a diferenciar una superficie estable de una pérdida activa.
Cómo prevenir un mayor desgaste
La prevención debe ajustarse al origen del problema. No existe una recomendación única que sirva para todos los pacientes.
Entre las medidas habituales se encuentran evitar utilizar los dientes como herramientas, disminuir la frecuencia de exposición a ácidos, controlar condiciones médicas relacionadas y asistir a revisiones periódicas.
También es importante utilizar una técnica de higiene suave. Cepillarse con demasiada fuerza no limpia mejor y puede afectar otras zonas del diente, especialmente cerca de las encías. El profesional puede recomendar un cepillo, una pasta dental y una técnica adecuados.
Si existen signos de apretamiento, rechinamiento o sobrecarga, se debe realizar una valoración antes de colocar restauraciones estéticas. Proteger una reconstrucción es tan importante como elegir el material utilizado.








